
Los nuevos aranceles del 25% impuestos por el presidente de Estados Unidos han sacudido a la industria automotriz global antes incluso de su aplicación. Sin embargo, Tesla ha logrado esquivar el golpe y se coloca en una posición privilegiada frente a la competencia. Baia baia.
A partir del 2 de abril, los aranceles encarecerán la importación de vehículos y esto afectará a fabricantes tanto extranjeros como nacionales. Según un reporte de Bloomberg, fabricantes como Hyundai, Volkswagen y General Motors enfrentarán costos significativamente mayores debido a su dependencia de la importación de vehículos y componentes. Toyota, por ejemplo, importa casi la mitad de los autos que vende en Estados Unidos, mientras que Hyundai y Kia podrían pagar hasta 7,000 millones de dólares anuales en aranceles. Mucho dinero.
Ni los fabricantes de Detroit están a salvo. General Motors trae modelos como la Chevrolet Trax y Equinox desde México y Corea del Sur. Ford, aunque fabrica el 77% de sus autos en suelo estadounidense, produce la Maverick y el Mustang Mach-E en México, lo que también lo pone en riesgo. Stellantis, que ensambla vehículos como el Jeep Compass y el Dodge Hornet en el extranjero, también enfrentará un impacto considerable.
Frente a esta crisis, Tesla emerge como la gran beneficiada. Con el 100% de su producción en Estados Unidos (para los autos vendidos localmente), la empresa de Elon Musk no tendrá que asumir costos adicionales ni trasladar incrementos a sus clientes. Mientras otros fabricantes luchan por amortiguar el impacto de los aranceles, Tesla tendrá una ventaja competitiva en el mercado.
Today, Trump introduced a 25% tariff on ALL vehicles not made in the United States. This tariff will go into effect on April 2nd. About 40% of all new cars sold in the US are imported, so this tariff is a big deal.
— Sawyer Merritt (@SawyerMerritt) March 26, 2025
This is a breakdown of where cars sold in the US are made:
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El anuncio de Donald Trump también genera tensiones en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que se ha discutido desde que comenzaron las amenazas de los aranceles. Aunque los impuestos solo afectarán a la proporción de partes no originarias de la región, la medida sigue representando un obstáculo para la integración automotriz de Norteamérica. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó la decisión como un "ataque directo" a la industria.
Dado que 40% de los autos nuevos vendidos en Estados Unidos provienen del extranjero, la medida podría reducir drásticamente la oferta y elevar los precios. Si los aranceles se mantienen a largo plazo, las marcas tradicionales podrán ver disminuidos sus beneficios, mientras que Tesla, sin verse afectada, se fortalecerá en el mercado, según el análisis de Bloomberg. Habrá que ver si los aranceles logran revertir la caída en gracia, ventas y valuación bursátil que lleva arrastrando la marca por ya varios meses.