
Las marcas de deportivos tienen la costumbre de que de vez en cuando presentan un producto poco convencional, enfocado a la pista y hecho para coleccionistas y puristas. A Porsche se le da eso bien y prueba de ello es el Boxster Bergspyder que en 2015 estuvo a punto de ser producido.
Este auto fue creado para homenajear al Porsche 909 Bergspyder de 1968 que sólo pesaba 384 kilos y estaba pensado para competencias de escalada, como Pikes Peak para ser más precisos. Su reinterpretación tomó como base al Boxster y le añadió lo necesario para convertirse en un monoplaza de ensueño.
Bajo el cofre lleva el seis cilindros del Cayman GT4 que le permite hacer el 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos y mover sus apenas 1,099 kg, técnicamente un poco más ligero que un Mazda MX-5, pero con mucho más poder.
El interior también fue modificado para convertirlo en un monoplaza y adaptar algunos detalles a esta nueva configuración. Porsche admitió que tenían planes de producirlo, pero decidieron no hacerlo porque registrar un auto de esas características sería muy difícil para algunos clientes en ciertos países.